Esa noche llamo a papa. El no contesta, por supuesto, así que le dejo un correo de voz diciéndole que voy a estudiar a la librería con Katie.
Justo antes de colgar digo que voy a tomar eso como un si a menos que el llame y me diga lo contrario. Me abre ido para cuando el escuche el mensaje, así que no habrá manera de que me grite por no pedir permiso. y, además hay posibilidades de que no escuche nada y de que no tenga idea de que salí.
Voy a casa de Katie y la recojo, y después la llevo al centro de recreaciones donde Marcus esta esperando. El no debe verla entre semana, su mama es muy estricta, y aunque Katie va a su casa después de clases tiene que irse antes de que la mama de el llegue a casa, y entre eso y sus hermanos no pasan mucho tiempo juntos o eso dicen.
Aun así, a Marcus le permiten ir al centro de recreación una noche de clases a la semana para hacer ejercicio o jugar basket bol o usar la piscina, así que dice que va ahí pero va a ver a Katie.
yo manejo porque Katie no tiene permitido manejar entre semana a menos que esté haciendo algo relacionado con su familia, y eso siempre envuelve a sus hermanos. Naturalmente, no los quiere cerca cuando esta con Marcus. así que dice que está estudiando conmigo, yo le digo a papa que estudio con ella, y de esa manera la mama de Marcus no sospecha nada, Marcus tiene una coartada. no es que realmente importe, porque para que ella supiera si Katie esta con Marcus, la mama de katie tendría que contestar el teléfono y la única persona que revisa los mensajes de la maquina en mi casa soy yo. papa recibe todas las llamadas en su celular, y nunca contesta un mensaje que no este relacionado con su trabajo. lo se porque he hecho esto una vez a la semana por tres semanas, y nunca ha dicho nada incluyendo el hecho de que le he dicho que voy a usar el carro cada vez.
después de dejar a Katie y Marcus, me dirijo a la biblioteca. le he dicho a Katie que iría al centro comercial, pero siempre voy a la biblioteca. me gusta ese lugar y me gusta ir entresemana. es silencioso pero no silencioso como mi casa, y si no me gusta el libro que leo. Tengo toneladas de otros libros para escoger.
Hoy tomo una copia de la novela que se supone que debemos leer para ingles (no me sorprende que tengan muchas copias de el) luego tomo un libro que parece interesante uno de los bibliotecarios con los que trabaje el verano que conocí a Katie se detiene a preguntarme como me va, y a que universidades pienso aplicar.
Eso es otra de las cosas que me gusta de biblioteca. todos los bibliotecarios me conocen y me hacen esas preguntas, acerca de mis clases, de a donde quiero ir a la universidad. Acerca de mi y como me va.
Volvía a Katie loca cuando trabajábamos aqui, la manera en que nos preguntaban como estábamos y esas cosas, pero a mí me gustaba mucho. No es como si fueran padres o maestros o lo que sea, como si preguntaran por que debían hacerlo.
Hablamos de universidades por un momento, y conseguí los nombres de un par de escuelas que sonaban como si valiera la pena buscar y que realmente podrían aceptarme. leo dos capítulos de la novela para ingles después de eso y luego me rindo y empiezo el otro libro que tome. Esta realmente bueno, y leo hasta que otro de los bibliotecarios se acerca y me dice que pronto van a cerrar. veo el reloj, sorprendida. no me había dado cuenta de que era tan tarde. Normalmente Katie ya llamo para estas horas. Reviso mi teléfono para verificar que tengo el timbre en vibrador pero no apagado, pero está bien y no tengo mensajes.
Genial, entiendo que Katie quiere ver a Marcus, lo entiendo, pero cada semana está llamando cada vez mas tarde. Coloco el libro para mi clase en el librero y registro el otro. Katie llama mientras me dirijo al auto.
-"por fin"- le digo -"¿te veo en el centro de recreaciones?".
-"¿me puedes recoger a las once?".
-"¿a las once, que se supone que haga después que cierre el centro comercial, sentarme en el estacionamiento?"-
-"lo siento"- dice -"solo no me quiero ir a casa aun".
Normalmente ni siquiera escucharía eso, lo dice cada vez, pero esta vez lo hago porque veo su cara cuando habla de su mama y sus hermanos -"Katie...".
-"un momento"- escucho movimientos y la voz de Marcus murmurando -"¿puedo decir que pase la noche en tu casa?".
Pienso un segundo. Las posibilidades de que la mama de Katie llame a mi casa para ver si ella esta ahi - no muchas.
las posibilidades de que hable la mama de Marcus- mayores, especialmente porque no va a recibir respuesta de en casa de Katie, pero el teléfono en la habitación de papa no ha servido desde que se me cayó hace 8 meses, y aun no se ha dado cuenta.
Además podría bajar el volumen de la contestadora para que el nunca se diera cuenta. y la mama de Marcus probablemente era mas propensa a marcarle a con quien el se suponía que estaba de todas maneras -"claro".
-"gracias"- la voz de Katie es prácticamente una canción. Suena tan feliz -"tengo que ir a casa en la mañana para asegurarme de que harold y gerard vayan a la escuela, ¿está bien?.
-"vas a pasar la noche con Marcus en su auto y luego iras a casa a las cuatro de la mañana?, ¿estás segura que no quieres irte a casa ahora?- quiero decir, entiendo que ame a Marcus pero ¿tanto?.
-"la fiesta de cumpleaños es mañana"- dice ella y luego baja su voz -estoy... me siento como si toda mi vida fuera cuidarlos. Necesito tiempo para ser... para ser yo. Prometo que no te volveré a pedir algo así de nuevo".
-"no es eso. Yo solo, ¿estás segura que quieres ir a la escuela mañana? quiero decir, podría pedirle a papa que me llevara o algo, así tu podrías relajarte y prepararte para la fiesta, quedarte en casa y..."
"Prefiero estar en la escuela. Nos vemos mañana, ¿de acuerdo?"
"Está bien," le digo, y nos decimos adiós. Me pregunto qué es lo que hará Marcus después de dejar a Katie, pero eso no es mi problema.
Eso es lo bueno de las citas con Dave. Nunca nada como esto sucedió entre nosotros. Lo que tenemos es totalmente sencillo, sin complicaciones. Seguro.
No hay manera de que Papá llegue a casa antes de las diez y media, por lo que conduzco por un tiempo. Paso por la escuela, se mira aburrida, incluso en la oscuridad y el centro comercial, que trata de competir con los centros más grandes.
Incluso conduzco mas adelante de los pocos edificios de las oficinas en el distrito del negocio de Hamilton, edificios diminutos de ladrillo la mayoría son PARA VENTA O ALQUILER.
Luego delante de la entrada de mercancías Anderson. Todo está iluminado, y puedo escuchar los sonidos de los camiones y los veo en una línea estacionados al lado de la carretera, a la espera de pasar por la puerta. Después de pasar Anderson, no hay mucho para ver. Aparte del Gas ‘n’ Go, que es el único lugar en la ciudad para comprar un granizado decente, todas las fábricas están cerradas antes de dirigirme a la carretera decido parar y comprarme una bebida, luego me marchare a casa.
El empleado me echa un vistazo cuando entro, y luego vuelve a mirar de forma aburrida. Solo hay una persona en la tienda, está de pie en medio de un pasillo, mirando a un estante y cuando me acerco me doy cuenta de que es Evan.
Ni siquiera levanta la mirada mientras paso cerca de él, sólo sigue mirando fijamente el anaquel. Sus ojos están casi cerrados, como si estuviera dormido. Camino hacia el mostrador. Todavía está ahí. Me aclaro la garganta. Nada. El empleado me lanza una mirada como quien dice “Por favor pague por su compra y váyase”.
Yo lo ignoro y vuelvo hacia él.
"Hey." Él no dice nada. Ni siquiera me mira, sólo se queda con las manos en los bolsillos, la mirada se centrada en el suelo.
"Evan?"
"Lauren?", Dice lentamente, con voz débil y ronca.
Me mira entonces, realmente me mira, y es como si nunca antes me hubiera visto. Sus ojos eran enormes y gentiles.
"¿Estás bien?"
"Estoy bien.", Dice. Y luego se desliza junto a mí, hacia la parte delantera de la tienda.
Me doy la vuelta y al verle así me hace, querer hacer o decir algo, pero no se qué.
El abre la puerta con su hombro y luego se marcha, y es tragado por la oscuridad del estacionamiento.
Miro lo que Evan estaba mirando: Gasas y alimento para bebe, y el empleado vuelve a toser. Luego pago por mi granizado.
Salgo de ahí luego de recibir mis trece centavos de cambio, busco en el bolsillo mis llaves mientras mi mano se congela con mi granizado. En el otro extremo del estacionamiento, más allá de las iluminas bombas de gas y en la parte más oscura por el lavado de autos, que por lo que sé, nunca ha funcionado, alguien está apoyado en un coche.
El coche de Evan. Camino hacia él. Se endereza cuando me acerco, comienza a abrir su puerta. "Siento mucho lo anterior es solo que…". Su voz aún sonaba extraña. "No esperaba verte."
Empiezo a balbucear algo estúpido sobre los granizados cuando el farol de la calle por encima de nosotros parpadea y puedo verlo con claridad, por un momento. Algo ha ocurrido con su mano derecha.
La tiene enroscada y descansa en su ventana, pero aun así puedo ver que esta hinchada, la piel luce morada y con contusiones.
"¿Qué pasó?" Busco a tientas el vaso que estaba sosteniendo, hace ruido al abrir la tapa.
"¿Quieres un poco de hielo? Es hielo granizado". Lo sostengo cerca de él. Pero el no lo toma.
"Estoy bien", dice con fuerza.
"Pero tu mano"
"No es tan malo."
"¿No deberías ir a la sala de emergencia?"
"No", dice bruscamente.
"Yo" sólo voy a volver a casa y pondré un poco de hielo sobre ella."
"Hola". Agito el vaso frente a él.
Él hace una mueca que parece se supone que es una sonrisa y empieza a entrar en su coche.
"Realmente estoy bien."
"Yo podría llevarte a tu casa."
Hace una pausa y mueve la cabeza. "No puedo dejar el coche aquí."
"Si tu llamas a tu mamá tal vez ella podría venir a…"
"No". Dice rápidamente, casi asustado."
Entonces, al menos te sigo a casa." No puedo creer que yo dijera eso.
"Quiero decir, para asegurarme de que llegues bien"
Espero que mi cara no luzca tan roja como se siente.
"¿Estás segura de que quieres hacer eso? Quiero decir, tú probablemente querrás ir a casa, hablar con Dave"Justamente el nombre que colgaba en el aire entre nosotros. Dave. Mi novio.
Continuara….
Chicas les prometo terminarlo ahora solo me falta un pedacito pero debo salir okis un beso preciosas chauz.
PS. VALDRA LA PENA CREANMELO …MUAK MUAK MMM KISES HAHAHA ES UNA PISTILLA.
Bueno de entrada gracias a PAU por avisarme sobre Vampire Academy 6 y si es correcto al momento entre a diario de Richelle Mead y para el 14 de Diciembre del 2010 estara listo
Vampire Academy #6: Last Sacrifice. "EL ULTIMO SACRIFICIO"...siiii ya por favor que sea el ultimo que las larimas ya no nos salen....) y Richelle en su pagina dice que nada de preguntitas solo por correo jejeje ya que si habla sobre el sabremos algo del quinto libro...waaaaaaaa ke nervios esto me mata ya no se que son cuticulas desde que existe Vampiro Academia.
Si quieren leerlo ustedes mismas aca esta el link de su BELLO DIARIO.
Evité a Evan el lunes. Y el martes. No lo buscaba en los pasillos ni en la cafeteria. Me quedaba mirando a Axel en clase de historia, como si fuera interesante de verdad, lo que no era una tarea fácil. Falté a la práctica de la banda de jazz, diciendo que no me sentía bien, para lograr que Katie me llevara a casa, aunque el concierto era esta semana y yo sabía que el Sr. Herrity iba a ponerse furioso conmigo. Me metí de lleno en lo que tenía y me mantuve cerca a Dave. Veía a todas las personas que lo observaban, sus miradas desviandose hacia mi. Me decía a mi misma lo afortunada que soy. Lo feliz que soy.
Katie me dijo que la fiesta estuvo bien, mejor que bien. Clara ni siquiera asistií. Ella está muy feliz por eso, y estamos discutiendolo de nuevo (la tercera vez desde el lunes, mientras tomamos el camino largo hacia el parqueadero, caminando alrededor de la escuela, para que Katie pueda “encontrarse” con Marcus, mientras el espera para usar la sala de pesas. Desde qeu nuestro equipo de fútbol ganó una temporada, Marcus se unió al equipo de lucha para mantenerse en forma y tiene que pasar la mayoria de sus tardes entrenando o ejercitandose. Cuando pasamos por la biblioteca, veo a Evan dirigiendose adentro.
La cosa es, que evitarlo me ha hecho pensar más en el. No podría decirte lo que se supone que aprendí en cualquiera de mis clases, ni siquiera en música. Todo en lo que he estado pensando es en no pensar en Evan.
El me mira mientras pasamos al frente, y sus ojos, oscuros y serios, se encuentran con los míos. Muerdo mi labio y sigo caminando, sigo en silencio. Pero no aparto la mirada, incluso cuando se que debería, y tengo que esforzarme para evitar girarme y seguirlo mirando cuando lo sobrepasamos. Y cuando Katie, como se suponía, se encuentra con Marcus, pienso en regresar a la biblioteca. Sería muy fácil. Simplemente le diría a Katie que me olvide de algo, que iba a encontrar a alguien más que me llevara. Ella está distraida, probablemente nisiquiera me escucharía. Podría volver a la biblioteca, podría caminar por la mesa de Evan. Podría decirle hola, preguntarle si me puedo sentar. El me miraría y diría-
“Hola” Los brazos de Dave se envuelven a mi alrededor, su barbilla acariciando la parte de arriba de mi cabeza. “¿Que están haciendo?” “Lo usual” digo, señalando a Katie y a Marcus. “Además de morirte por verme, ¿verdad?” Levantó mi cabeza y lo miro. El está bromeando, con una luz gentil en sus ojos. “Por supuesto. Y apuesto a que tu estabas esperando que yo pasara por aqui, ¿verdad?” “Deseandolo”, dice el, y ya no está bromeando, su voz suena baja y preocupada. “Podemos-¿Podemos hablar un segundo?” “Claro” Le digo, sorprendida por la petición.
Dave es siempre educado, por supuesto, pero esto es extra educado, incluso para el. El se ve preocupado también, su frente arrugada, de la forma en que lo hace cuando el tiene que decir algo a cerca de lo que se siente mal, y el no está mirandome mientras nos alejamos de todos los demás. Supongo que lo que sea que quiere decirme, no quiere que nadie más lo escuche. Me pregunto que podrá ser por un momento y entonces me doy cuenta. Va a terminar conmigo. La parte triste es que no estoy disgustada. Ni un poquito. El y yo hemos estado juntos por más de un año, y ahora vamos a terminar y... Yo estoy pensando en Evan. Estoy pensando que si esto no se tarda demasiado puedo decir que necesito estar sola. Puedo entrar de nuevo a la escuela. A la biblioteca.
Dave me lleva afuera, a una de las bancas en las que la gente se sienta para decirles a quien se sienta con ellos algo que no quiere escuchar. Nos sentamos y sigue sin mirarme, en lugar de ello, se queda mirando un lugar justo sobre mi hombro izquierdo, como si no pudiera o realmente no quisiera mirarme. Yo doblo mis brazos y espero que comience a hablar.
Algunas veces daría lo que fuera por ser una chica normal. Por ser el tipo de chica que se sentaría aqui y sentiría lo que se supone que sienta. Yo debería estar triste, lo se. Pero no lo estoy. No soy el tipo de chica que debería ser. Soy yo, simplemente yo, y cuando Dave dice. “Lauren, ¿sabes como algunas veces hay cosas realmente dificiles de decir?” Yo me inclino y tomo una de sus manos entre las mias.
El no habla, asi que yo digo. “Dave, está bien. Simplemente dímelo.” “Se trata de mis padres. Están enloqueciendome.” Wow, el se oye tan triste, casi culpable. A lo mejor el ya tiene a alguien más y- Espera. “¿Tus padres?” El asiente. “Ellos están preocupados porque piensan que hago demasiadas cosas. El fin de semana ellos me obligaron a sentarme y a hacer una lista de las cosas que hago, entonces dijeron que no tenía tiempo suficiente para relajarme. Yo pensé que ellos me comprendían, pero no. Ellos no entienden que esto es lo que quiero hacer. Ellos no me escuchan.” “Por favor,” digo yo sin pensarlo, mi voz suena agresiva, gracias a lo decepcionada que estoy de que fuera eso lo que el quería decirme. De que el no quisiera terminar conmigo. “Ellos te escuchan. A ellos les importa tanto lo que haces que quieren asegurarse de que no hagas más de lo que puedes” “Pero es como si no confiaran en mi” “No. Ellos te conocen, te aman. Tu eres afortunado. Tu no sabes lo afortunado-” Yo me detengo, miro al suelo. No quiero hablar sobre esto. No ahora. No con Dave. “Hey” dice el, su voz preocupada. “¿Estás bien?” “Lo siento” digo yo, forzando las palabras, luchando por mantener mi voz calmada. No puedo creer que no haya terminado conmigo. No puedo creer lo molesta que estoy porque no lo hizo, pero lo estoy. “Simplemente estoy cansada, o algo. ¿Que vas a hacer?” “No lo se” dice el, y se inclina, tomando mi cara con una mano y levantandola gentilmente, “Hablar con ellos, supongo. Decirle a mi novia que la amo y que creo que es maravillosa.” “Yo no soy maravillosa” “Tu eres perceta,” dice Dave, y me besa. El no sabe nada sobre mi.
El día siguiente, mientras Katie y yo entramos al parqueadero, ella ve a Marcus hablando con alguien. Ella disminuye la velocidad, baja su ventanilla y llama a Marcus. El se gira y la saluda con la mano, pero no se dirige hacia nosotros, simplemente se concentra de nuevo en su conversación.
El está hablando con Evan. Y sobre lo que sea que estén hablando, debe ser muy importante, porque ellos siguen hablando cuando Katie y yo nos dirijimos hacia ellos. Justo antes de los alcancemos escucho a Marcus diciendo algo, pero es demasiado silencioso para que pueda entenderlo. Evan sacude su cabeza y mira hacia el pasillo. Me mira directamente a mi.
Yo se que he hecho planes para evitarlo y todo, pero no me importa. El está justo alli, su cabello desordenado, oscuro, y brillando incluso bajo el nublado sol, vestido con jeans manchados con lo que parece pintura, o grasa, o los dos, vendajes en los nudillos de dos de sus dedos. La gente camina a su alrededor, empujandolo, como si nisiquiera lo vieran, y yo no lo comprendo. El es todo lo que puedo ver.
El me sonríe y yo le sonrío de vuelta.
El brazo de Katie golpea el mio. “Lo siento,” dice ella. “Dave te está llamando”
Miro alrededor y veo a Dave parado en medio de una multitud, todos ellos esperando que diga algo, esperando que los note. Dave es la versión femenina de Clara- excepto que el es una buena persona de verdad y no parece notar lo popular que es. Miro alrededor y me doy cuenta de que casi todos están mirandolo, como si cualquier cosa que dijera o hiciera fuera lo más importante que cualquiera haya visto o escuchado. Miro de nuevo a Evan.
El sigue mirandome, y cuando nuestros ojos se encuentran de nuevo, su sonrisa se vuelve un poco más aguda, un poco más burlona, y me siento sonrojarme, incluso cuando no se porque lo hago. Marcus se queda viendome, siguiendo la mirada de Evan, y frunce el seño un poco.
“¡Adios!” dice Katie, su voz brillante de la misma manera en que suele ponerse cuando está disgustada o preocupada, o ambas. Yo la miro, y ella mira incisivamente a Dave. “Adios” digo en respuesta, preguntandome cual es exactamente su problema, y miro hacia Evan de nuevo.
El se ha ido, caminando hacia la escuela, y sólo Marcus está alli, aún mirandome con su ceño ligeramente fruncido. Me dirijo hacia Dave.
Dave reporta que todo con sus padres salio bien y me lo agradece de nuevo. “Tu realmente me recordaste lo geniales que son”, dice mientras caminamos hacia mi primera clase. “¿Y eso que dijiste a cerca de lo afortunado que soy? Papá dijo que suena como algo que le diría mamá cuando está enojado. El dijo que nosotros le recordabamos la relación que el y mamá tenían cuando comenzaron a salir y me dijo que me asegurara de conservarte.”
Me preguntaba que pensaba Dave de eso. Yo lo mire, pero no pude leer nada en su cara. El se veía feliz, igual que siempre.
“¿Tu quieres conservarme?” Le pregunto, y el parpadea, como si estuviera sorprendido por la pregunta, y por un segundo, tan sólo un segundo, creo ver una sombra de algo en sus ojos. PEro entonces la campana suena y alguien se apresura a pasar entre nosotros, empujandolo hacia mi, y para cuando el se aleja, ha desaparecido.
Después de eso el día es basicamente igual a cualquier otro, excepto que en la segunda hora recuerdo que el concierto de la banda de jazz es hoy. De hecho no lo había olvidado realmente. Simplemente estaba demasiado asustada (y está bien, sintiendome culpable por haber faltado al ensayi) que pensaba que había gastado toda la preocupación que tenía disponible anoche, cuando no fui capaz de dormirme hasta las tres. Supongo que no lo había hecho porque de repente me convencí a mi misma de que había olvidado traer mi clarinete a la escuela incluso cuando sabía que si lo había traido. Levanté mi mano y pedi permiso para ir al baño, y despues de mucho rogar, obtuve un pase para el pasillo y me dirigi a mi casillero. Mi clarinete estaba alli, seguro en su pequeño estuche. Gracias a Dios. Regresé a la clase justo a tiempo para un examen sorpresa y el hecho de saber que iba a perderlo fue casi suficiente para alejar mi mente del concierto. Casi. Practiqué mucho mi solista durante el fin de semana, pero había faltado a la práctica y sabía que el Sr. Herrity iba a estar molesto conmigo por eso. Y por supuesto, cuando me dirigía al salón de música antes del almuerzo (lo mejor de los conciertos, aparte de tener un solista en uno, era dejar la escuela durante algunas horas) el me aleja a un lado y me pregunta si creo que estoy lista “porque si no has estado practicando, es mejor que me lo dihas ahora que esperar a que todos se den cuenta durante el show.” “Estoy lista” Le digo, y lo estoy. O por lo menos creo que lo estoy. Todos entramos al bus, y mientras continuó me doy cuenta que tengo que participar en el juego de donde-me-siento. Tanto como me gusta la banda de jazz, lno conozco o no le hablo a la mayoría de las personas en este bus. Quiero decir, tanto como me molesta que Katie hable mal de mi clase de música, ella tiene razón en que es algo de perdedores. Entonces veo a Gail sentada junto a una ventana, el asiento a su lado vacío y me siento aliviada. Si nada más se nos ocurre podemos hablar de Axel.
“Hey” digo cuando me siento, y ella me mira, sorprendida. “Hey” El bus arranca, y salimos de la escuela. Es un alivio ver la gran pintura de la mascota de la escuela, una gran nutria amarilla y azul, desvanecerse en la distancia. “Voy a tener pesadillas con esa nutria cuando esté en la universidad” murmura Gail y yo me rio, y antes de darme cuenta estamos hablando de la pieza que contiene mi solo y yo digo, “Estoy demasiado nerviosa. ¿Que pasa si lo arruino?” De hecho se siente bien hablar sobre las cosas con alguien, en lugar de dejar toda la preocupación en mi interior como un gran, frío nudo. “Tu no vas a arruinarlo. E incluso si lo haces”-Gail baja la voz, inclinandose hacia mi-”no podrás superar a Andy Plotnick”.
Las dos nos reimos. Andy es el primer trompetista, y el año pasado tenía una pieza completa como solista, y la primera vez que la tocó en un concierto, lo arruino completamente. No solo eso, en lugar de continuar después de que erró su primera nota como una persona normal hubiera hebo, el se detuvo y dijo, “Esperen, esperen, dejenme empezar de nuevo.” Todo el mundo se rió-incluso el Sr. Herrity, aunque trato con todas sus fuerzas de no demostrarlo- y durante el resto del año, cada vez que alguien cometia un error en clase, decía “Esperen, esperen, dejenme empezar de nuevo.”
Alguien llama a Gail, diciendo su nombre en un tono extraño, arrastrandolo malvadamente, riendose. Su cara se pone roja, y me giro para ver quien lo dijo. Es Carl, uno de los percusionistas, y cuando me ve, se ríe incluso más fuerte y dice, “¿La novia de Dave Hall? Hombre, desearía ver su cara justo ahora” “¿Cual es su problema?” Pregunto, girandome de nuevo para mirar a Gail. “Quiero decir, además de los evidentes” Espero que ella se ria, pero no lo hace. Ella simplemente se encoje de hombros, con su cara aún roja. “Dejame adivinar, te invito a salir y tu te negaste.” Carl invita a salir a cualquiera, en los días previos a Dave, acostumbraba intentar consolarme con el hecho de que si nunca tenía un novio, por lo menos me habían invitado a salir. A pesar de que en realidad, que Carl te invitara a ir a tu casa a jugar algún extraño juego de rol y a conocer su cuarto, era más deprimente que no tener a nadie que te invitara. Gail sonríe, un poquito, pero sacude su cabeza. “Oh, está bien.” le digo. “De verdad. El lo hace con todas y siempre actúa como un asno después. Uno creería que a estas alturas estaría acostumbrado al rechazo. ¿Te invito a conocer su habitación?” “Realmente el no dijo eso. Quiero decir, es tan estupido-” Ella se pone de pie, mira de nuevo a Carl, y entonces a mi. “El lo dijo, ¿verdad?”
Yo aciento y ella se ríe, y el resto del camino en el bus está bien. Divertido, incluso. El concierto es... bueno, en realidad es bastante patético, como sabía que iba a ser. Tocamos en un hogar de retiro, para un montón de ancianos sentados en el parque, la mayoría de los cuales ni siquiera nos estaban mirando a nosotros, sino al cielo o al suelo.
Pero es un día hermoso, y cuando estoy tocando mi solo miro a los ancianos y me siento bien. No es porque esté tocando bien, aunque, milagro de los milagros, no lo estoy haciendo para nada mall. Es porque los estoy haciendo felices. Puedo ver a algunos de ellos llevando el ritmo de la música con sus cabezas, o con sus pies, y algunos de ellos están sonriendo. La música está haciendo esto por ellos, y yo soy parte de ello. Es una sensación increible. Me pregunto si Evan comprendería como me siento justo ahora. Apuesto a que lo haría.
No es hasta después, mucho después, en el bus de regreso a la escuela, cuando pienso en Dave y me doy cuenta que nunca pensé en el mientras tocaba. Ni una sola ves. Nunca pensé en contarle sobre mi solo. Significaba mucho para mi, era importante de una forma en la que la mayoría de las cosas no lo son, pero no quería compartirlo con el y sé, de añguna manera, que nunca lo haré.
Lo que mi padre nunca había dicho pero yo siempre había sabido era que yo era un error.
Papá estaba en la universidad cuando conoció a mi mamá. Con diecinueve, y determinado a hacerse de un nombre, él fue el primero en su familia en ir a la universidad. Sus padres no habían querido que fuera, le habían dicho que rechazara la beca que había obtenido y se uniera al ejército. Papá dice que ellos pensaban que estaban siendo prácticos. No podría decirte lo que en realidad pensaban mis abuelos porque nunca los he conocido. Ellos ya no le hablan más a mi papá, y no lo han hecho por años.
Yo soy la razón del porqué.
Papá conoció a mi mamá en una fiesta. Solo sé eso porque recuerdo escucharla decírselo a mi papá una vez., con algo rasposo y amargo en su voz, y su mano descansando gentilmente sobre mi cabeza. “¿Recuerdas cuando nos conocimos? Siempre había pensado que las fiestas eran tan divertidas y entonces…”
Mamá tenía dieciocho, justo a punto de graduarse de la preparatoria. No era triste, no era desordenada. Ella era perfecta. Tengo su anuario de último año escondido en mi placard, pero no tengo que verlo para decirte como se ve su foto, lo que está escrito debajo de ésta. Lo memoricé todo hace un largo tiempo.
Ella estaba sonriendo en su foto, una hermosa sonrisa risueña, y debajo de su nombre hay una lista, una larga lista: Sociedad de Honor.Comitiva de la Fiesta Anual 9,10,11,12. Princesa de la Fiesta anual 9, 10, 11. Reina de la Fiesta Anual, 12.Animadora 9, 10, 11, 12. Capitana de Animadoras, 12. Coordinadora del Programa de Donación de Sangre. Consejera Estudiantil. Seguía y seguía. La anteúltima línea es Más Hermosa. . Justo debajo de eso está Con Más Probabilidad de Éxito.
Ella iba a ir a Yale. Tengo la carta de admisión también, doblada y en su sobre dentro del anuario. Encima del sobre mi mamá había comenzado a escribir una lista de las cosas que quería llevar a la universidad. La lista terminaba a mitad de camino hacia abajo, en el medio de una palabra. Ella probablemente se distrajo con algo y supuso terminarla más tarde, pero parte de mí ve algo más, ve a mi madre planeando su futuro cuando de repente tiene que detenerse. Huye hacia el cuarto de baño y vomita sus intestinos. Cuando termina se ve en el espejo y sabe que no terminará la lista. Sabe que no irá a Yale. Tendrá que prepararse para conocerme.
Sé que mi mamá y mi papá se conocieron en una fiesta, pero no sé cómo se conocieron ó de lo que hablaron. No sé si se gustaron ó simplemente ocurrió que se encuentran el uno al otro por casualidad. Sí sé que me hicieron. Y sé que cuando mi padre regresó a la escuela, el volvió a casa de clases una noche y mi madre estaba allí, esperando por él. A veces me pregunto si él no sabría quién era ella, no la recordaba.
Quizás lo hizo y estaba deseando
verla nuevamente. No lo sé. Lo que sí sé es que ella le contó acerca de mí.
El próximo pedacito lo sé en mis huesos, un momento para el que estaba allí pero no puedo recordar porque era simplemente una aglomeración de células revolviendo los intestinos de mi madre y cambiando su vida. Mi papá se sentó junto a mi madre y la miró. No la había realmente mirado antes, y cuando lo hizo, finalmente, se dio cuenta que ella era alguien a quien él podía amar. Que tal vez él ya amaba. Él una vez le recordó este momento, un poco antes que ella se fuera. Yo estaba jugando con mi muñeca y ellos estaban hablando, con sus voces sonando desde la habitación en donde ellos estaban, hacia la mía, envolviéndome.
“Me enamoré de ti esa noche,” dijo mi padre. “Eras tan valiente, tan segura. Dijiste que no querías nada de mí, que sólo querías que supiera. Supe en ese momento que no podía dejarte ir.”
No sé lo que mi madre le dijo a mi padre esa lejana noche, pero mientras estaba sentada allí sosteniendo mi muñeca ella dijo, “deberías haberlo hecho.”
Él no lo hizo, por supuesto, y pienso que ella no debe haber querido que lo hiciera. Por lo menos, no entonces. Ella quería conservar el bebé. Lo sé porque cuando ella dijo que estaba embarazada y que conservaría el bebé, sus padres sollozaron,le suplicaron que pensara en su futuro, en todo lo que tenía y podía perder. Ella me lo dijo, con la voz somnolienta mientras yo estaba sentada enfrente de la Plaza Sésamo una tarde. “Pero hice la elección correcta,” dijo, y me jaló en sus brazos. Eso fue cuando yo era muy chica, en el pasado cuando ella estaba todavía casi feliz con su vida, con mi padre. Conmigo.
Sus padres sugirieron suspender Yale por un año, hicieron sutiles insinuaciones
acerca de cómo ella necesitaba visualizar sus oportunidades. Pero había una veta
de algo salvaje en mi madre, y dijo que no. Renunció a Yale, se rehusó a ir. Sus padres estaban furiosos y, cuando eso no la conmovió, asustados. Ella los abandonó, salió de su casa un día y nunca volvió. Ellos son otra familia la cual no conozco, su historia, otra que no puedo contar.
Se mudó con mi padre, y la mañana en que despertó porque yo estaba pateando, los pies abultando contra mi madre, él le propuso matrimonio.
Ella lo hizo salvaje también, supongo, y entonces a los diecinueve, él se encontró casado con un bebé en camino.
Ellos eran felices, aunque no puedo imaginármelos de ese modo. La mujer que conocí era tranquila, siempre mirando más allá de mí y mi padre hacia algún otro lugar-cualquiera. Pero ella era feliz, por lo menos por un tiempo, y también así lo era mi padre. Hay un montón de fotos para probarlo, ambos sonriendo, enmarcadas de pie debajo de un arco en algún lugar, con la mano de mi padre descansando gentilmente sobre el estómago de mi madre. Los dos sentados juntos, con los brazos alrededor del otro, ni siquiera notando la cámara porque todo lo que podían ver era el uno al otro. La mejor foto, y a la que difícilmente miro alguna vez, fue tomada justo después que yo naciera. Están en el hospital y mi madre se está riendo, con su cara vuelta hacia mi padre, sus ojos brillando. Mi padre le está regresando la mirada, y nunca lo he visto mirar de esa manera a nadie. Pensé que con Robin, su última novia, quizás—pero nunca ocurrió. Creo que teme dejarse llevar de esa manera. Sentir así. En realidad no lo culpo.
Hay algunas fotos más después de eso, pero ellos dos no están nuevamente juntos nunca más en ellas. En su lugar yo entré entre ellos, y uno de ellos está siempre sosteniéndome, la otra persona detrás de la cámara, un fantasma que no puede ser visto. Hay una foto de nosotros el día que nos mudamos en la casa. Mamá me está cargando, mirando el cielo, yo estoy en sus brazos, con mis dedos enroscados en su cabello como si intentara traerla de regreso a la tierra. Lograr que me mirara.
No sé exactamente qué es lo que fue mal, pero sé que las cosas lo hicieron. Todos mis recuerdos de nosotros en esta casa son tranquilos. Mi padre siendo silencioso cuando volvía a casa, mi madre mirando por la ventana y asintiendo a todo lo que yo decía antes de girar a verme con una mirada distraída en su rostro. Comer la cena, los únicos sonidos, los utensilios siendolevantados y la comida siendo masticada. Sus manos presionadas contra una ventana, y la mirada en su rostro cuando se volvía y me miraba.
Creo que el amor la consumió. Creo que todo lo que le quedaba era esa veta salvaje, lo que la había conducido a mi padre, a mí. Creo que le señaló otro lugar y hacia allí fue.
Ella se fue cuando yo tenía seis. Era un martes, recuerdo eso. Ella esperó el autobús conmigo en la mañana, justo como siempre lo hacía, de pie, en silencio, tomando su café y mirando el camino. Ella me dio un beso de despedida cuando vino el autobús, un rápido roce de sus labios por la parte superior de mi cabeza. Me aparté y corrí al autobús porque sabía que lo haría de nuevo mañana y el día siguiente y el día siguiente.
Desearía que me hubiera dicho que no lo haría. Me hubiera aferrado. La hubiera sostenido fuerte, intentando recordar todo lo que pudiera.
Cuando regresé a casa la puerta delantera estaba sin llave. No pensé nada acerca de eso; pensé que ella estaba afuera, en el piso de arriba. Pensé que estaba allí porque siempre lo había estado y porque todo lo que sabía me decía que siempre estaría. Miré televisión, comí helado, todas las cosas en las que ella era cuidadosa en permitir. Lloré un poquito cuando se puso oscuro, temiendo que ella estuviera perdida, temiendo que de alguna manera yo estuviera en la casa equivocada.
Cuando papá llegó a casa recuerdo que entró y llamó el nombre de mamá, luego el mío. Cuando salí del comedor dijo, “Cariño, ve a lavarte la cara,” con una voz ida. Lo hice, y cuando salí del cuarto de baño él tampoco estaba allí. Corrí por la casa, corrí hacia el piso de arriba. Él estaba en el cuarto de ellos, mirando dentro de su closet. Todas su cosas estaban allí pero las de ella se habían ido, salvo por un prolijo paquete de papeles yaciendo sobre un estante. Mi padre lo recogió, revisó su contenido. Lo volvió a dejar. Más tarde me dí cuenta que el paquete deben haber sido los papeles de divorcio, preparados, firmados y esperando sólo para que él los viera, para que garabateara su nombre en ellos y terminaran su vida juntos.
“Ella se ha ido,” dijo, y sonó como yo me sentía, perdido. Y entonces se volvió hacia mí y dijo, “¿Debería traer una pizza para la cena?” sonriendo ampliamente y demasiado risueño, falso, y supe lo que significaba el lugar vacío donde solían estar las cosas de ella. Supe que ella se había ido y que no iba a regresar. Sólo lo supe. Pensé que quizás debería llorar, pero no pude. Sólo me quedé mirando el lugar vacío, mirando hasta que mi padre tomó mi mano y me condujo hacia la planta baja, donde ambos actuamos como si todo estuviera bien.
Nunca hablamos de eso. Seguí yendo a la escuela, salvo que ahora en lugar de esperar con mi madre en la mañana, esperaba yo sola, y después de la escuela iba con la mayoría de mis compañeros de clase a un lugar alegre lleno de juguetes y siempre cambiando la colección de rostros. Mi papá comenzó a llevar toda su ropa sucia y la mía a la tintorería. Cuando la gente comenzó a hacer preguntas mi padre simplemente decía, “Sólo somos Lauren y yo ahora,” y todo el mundo asentía, me sonreían, ó palmeaban mi cabeza, ó me jalaban a sus brazos como si sus toques, sus abrazos, pudieran de alguna manera hace que todo estuviera bien.
Una vez pregunté si podía llamarla. Mi padre puso su cabeza en las manos por un momento, y me volvió a mirar.
“Lauren, cariño,” dijo. “No sé dónde está ella.”
Nadie sabía. Nadie sabe. Aún no lo sé. Solía armar aventuras para ella cuando era más chica, imaginarla como una espía, una camarera, una bombero. Me la imaginaba regresando con historias y regalos. Me la imaginaba jalándome dentro de sus brazos y diciendo que nunca se iría de nuevo, que me había echado de menos cada día, cada segundo, que cada respiración que daba le recordaba a mí.
Ahora intento no pensar en ella en absoluto. Ella hizo su elección, y no eligió a mi papá. Ella no me eligió a mí. Cuando sí pienso en ella, mayormente pienso en cómo pude que yo sea como ella. Cómo hay una parte de mí que se levanta, despreocupada, cada tanto. Esos pensamientos son los que no se cómo manejar, que me hacen sentir cosas que no creo que quiera sentir.
Creo que la forma en que me siento cuando miro a Ethan viene de ella. En las fotos tomadas el día en que ella se casó con papá, ella era atolondrada, riendo, dando vueltas en círculos. Ella se veía como si todo su mundo fuera él. Ella se veía con una clase de felicidad que no puedo ni siquiera imaginar.
No quiero eso. No quiero ser así. No quiero sentir de la forma en que ella lo hizo porque sé lo que ocurre cuando lo haces. Amas con el corazón entero, con todo, y te despiertas una mañana y le das a alguien un beso de adiós de la manera en que siempre lo haces salvo que para ti significa un adiós para siempre.
Evan no está en la escuela al día siguiente. Me doy cuenta en la mañana mientras Katie y yo estamos de pie junto a nuestros casilleros hablando con Marcus y Dave, porque no lo veo pasar, y cuando miro alrededor no lo veo por ningún lado. Me pregunto dónde está su casillero.
Probablemente esté en el extremo más lejano del vestíbulo junto a la puerta, donde se atascan con casilleros a todos los chicos nuevos, pero aún así. Desearía saberlo.
“¿A quién estás buscando?” Katie pregunta justo antes que suene el primer timbre. Mientras lo hace le digo, “Clara,” sonriendo ampliamente cuando ella me revolea ojos.
Dave dice que recibió mi mail cuando me acompañaa clase. “Realmente te voy a echar de menos este fin de semana,” dice, y me quedo allí de pie mirándolo, este grandioso chico quien no sólo es popular e inteligente sino en realidad muy amable, en verdad bueno en una forma que no sabía que la gente podía ser y me doy cuenta que no voy a extrañarlo en absoluto. Es horrible. Dave podría estar con cualquiera, y quiere estar conmigo. Conmigo. No entendía el porqué cuando empezamos a salir y, para ser honesta, todavía no lo hago. Nunca le he preguntado acerca de eso, sin embargo. Hay un montón de cosas de las que Dave y yo simplemente no hablamos.
“También te voy a echar de menos,” digo, y me da un beso rápido y luego me saluda con la mano mientras camina por el pasillo.
Me encuentro buscando a Ethan el resto del día, mirando a las personas mientras las paso en el corredor. Hasta me quedo por ahí en la cafetería mientras termina el almuerzo, pensando que quizás perciba un vislumbre de él.
No lo hago. Y no está en Historia del Mundo. Jack y sus amigos tienen que dar informes, y el período avanza lentamente. Sigo mirando la silla vacía de Ethan, preguntándome dónde está.Para el momento en que termina la clase, estoy de mal humor. Me encuentro con Katie, Marcus y Dave en el estacionamiento y nos dividimos en nuestros pequeños grupos de a dos. Veo a la gente pasar y mirarnos, y de repente estoyenferma de ello—enferma de la escuela, enferma de estar allí parada, enferma de todo. Sólo quiero ir a casa. Me aparto de Dave.
“¿Lauren?” dice, con preocupación en su voz, y pone un brazo alrededor de mi hombro. Se siente como un peso, presionándome hacia abajo.
“Estoy bien,” digo cortante, y comienzo a apartarme nuevamente, pero veo los ojos de Katie ampliarse y los de Marcus achicarse sólo un poco.
“Lo lamento,” digo, y ahora me oigo de la manera en que siempre lo hago alrededor de Dave—dulce y feliz. “Yo sólo—mi papá está siendo un asno. Averiguó acerca del suéter que adquirí en el centro comercial el mes pasado—Katie, ¿te acuerdas, el rosado?—y enloqueció totalmente. Recibí un mensaje de él en el último período diciéndome que no puedo ir a ningún lado este fin de semana.”
“¿Pero qué pasa con mañana?”. Pregunta Katie, y yo niego con la cabeza.
“Lo lamento.”
Katie se ve disgustada, hasta dolida, y – diablos. Me olvidé que había prometido ir a alguna fiesta con ella y Marcus, y ahora ella está enojada conmigo. Grandioso. Simplemente grandioso. A veces pienso que lo único que hago es fastidiarla.
“Lo lamento”mascullo nuevamente. Ella no se ve para nada más feliz.
“No te disgustes tanto,” me dice Dave, con el brazo alrededor de mi hombro acercándome. “Las cosas van a resolverse contigo y tu papá, y simplemente haremos algo especial el próximo fin de semana.” Sus ojos destellan, más azules que el cielo, y suena maravilloso, pero sé que algo especial para Dave me implica a mí y a su iglesia ó familia, lo cual es lo que hacemos todos los fines de semana. La última vez que salimos a una cita real fue—Dios, fue la fiesta, la fiesta, en la que pensé sin duda que nosotros habíamos terminado sólo que no lo habíamos hecho. La fiesta en donde Dave se abrió a mí, la fantasía de toda chica, y me quedé allí sentada descifrando qué hacer.
Aún pienso que no lo sé.
“Me tengo que ir,” dice él. “El entrenador me tiene en su nuevo cronograma de entrenamiento y es uno asesino.” Me da otro beso rápido antes de empezar a cruzar el estacionamiento.
“Entonces…” Marcus le dice a Katie, acercándola, “¿de qué tienes ganas ahora?” y por el tono de su voz puedo decir que ya se ha olvidado que yo estoy allí.
Katie, gracias a Dios no lo ha hecho. “Tengo que llevar a Lauren a su casa,” dice ella. Intento ignorar el modo en que “Lauren” suena cortado y enojado. “Y Harold y Gerald tienen que ser recogidos temprano hoy.”
“¿Esta noche?”
Katie niega con la cabeza. “Papá se fue anoche y tengo que llevar a Harold y a Gerald de compras para su fiesta porque mamá está demasiado ocupada.”
Eso suena un poco extraño porque Katie nunca habla de su mamá haciendo nada. En realidad, la última vez que vi a su mamá, ni siquiera la vi realmente. Ella estaba en su habitación, la puerta cerrada, y Katie llamó y dijo, “Estoy en casa.”
No hubo respuesta, y después de un momento Katie abrió la puerta, fue dentro, y la cerró antes que pudiera ver más que la habitación estaba oscura, con la única luz de un televisor titilando en el rincón. Cuando Katie regresó, tenía una bandeja llena de platos sucios y una sonrisa casi triste en su rostro. “Mamá dice hola,” dijo, en un susurro derrotado, y yo no dije nada. Ahora desearía haberlo hecho. Desearía no decepcionar siempre a Katie. Desearía ser una persona mejor.
“Puedo llamarte esta noche, ¿no?” Pregunta Marcus, y entonces la besa y ambos desaparecen el uno en el otro de la manera que todas las parejas lo hacen.
Miro a mis pies y trato de imaginar a Dave besándome así. En lugar de eso termino pensando en Evan.
Tal vez Marcus sabe dónde está él.
“Hey, Marcus,” digo, punteando su pie con el mío. Se separa de Katie y me mira con una mirada ida en su rostro. “¿Has visto a Evan hoy?”
“¿Quién?”
“Ya sabes, el chico con el que estabas hablando ayer en la mañana.”
“Oh, Evan”, dice. “No, no lo he visto hoy.”
Katie me lanza una mirada, imposible de leer, pero entonces Marcus se vuelve hacia ella y se besuquean hasta que Dave y un par de otros chicos proclaman su nombre desde la dirección del gimnasio.
“Deberíamos irnos,” dice Katie, y pienso, Gracias al cielo, y empiezo a meterme en el auto.
Ellos se dicen adiós después que nos metemos en el auto, con Katie inclinándose sobre mí para hablar con Marcus por mi ventanilla.
“Chau Marcus,” digo cuando finalmente terminaron, codeando a Katie para que deje de clavar sus codos en mis piernas. Marcus me mira, frunciendo un poco el ceño.
“Nos vemos, Lauren,” dice, pero tengo la sensación que hay algo más que quiere decir.
“Así que apesta, tu papá castigándote por el suéter,” dice Katie de camino a casa.
Me encojo de hombros. “Sabes como es él.”
Katie juguetea con su reproductor de CD. “Un poco curioso que la última vez que te castigó fue la vez que se suponía que tú y Dave iban a irse por el fin de semana.”
“Sip, bien…” Dios, eso. Nuestro fin de semana juntos era en realidad un finde semana mío, de Dave, su familia, y oh siii, alrededor de otras cuatrocientas personas en una reunión familiar. Me había retractado en el último segundo, argumentando estar castigada, pero la verdad era que la idea de todo un fin de semana familiar me asustaba y deprimía, me hacía desear algo así en mi propia familia aún sabiendo que si lo había, nunca sería como la de Dave.
“Lauren,” dice. “Has estado realmente muy distraída, y justo ahora con Dave, parecías un poco molesta. ¿Están bien las cosas con ustedes chicos? Porque él te ama de verdad. Lo sabes, ¿no?”
“Sé que lo hace,” digo cansadamente, no queriendo escuchar más y con miedo de lo que ella diría si le cuento de la forma en que me sentía en realidad. “Mira, lamento lo de antes. Sé que querías que fuera a esa fiesta contigo y con Marcus.”
“No es eso, quiero decir, lo es, porque Clara va a estar allí y todo eso, pero—“
“Marcus ni siquiera la va a notar. Especialmente si usas esa camiseta azul.”
Katie sonríe ampliamente, y puedo decir que la he distraído. Bien. “Ésa es exactamente la que voy a usar. No puedo esperar a ver su cara cuando me recoja.”
“Wow. A tu mamá le debe gustar Marcus en verdad. Mi papá no me dejaría ir a ningún lugar con nadie en una camisa como esa.” Si resulta que se da cuenta que la estoy usando, eso es.
“Ella no sabe su nombre,” dice Katie. “La mitad del tiempo no creo que ni siquiera sepa el mío. Ella está—es como si se ha perdido ó algo así, y mi papá…él nunca está en casa, y no creo que ninguno de los dos sepa ni siquiera que estoy noviando. Pero eso no importa. Lo que importa es que las cosas no pueden ponerse peor. No hasta que Harold y Gerald sean más grandes.”
“Katie---“
“No lo hagas,” dice apretadamente. “Estoy acostumbrada a ello.”
“Eso no lo hace correcto,” digo, y Dios, ¿quéinútil que soy? Lo que le he dicho no la ayudará para nada y ambas lo sabemos. Aclaro mi garganta. “¿Hay algo que pueda hacer? ¿Necesitas alguna ayuda?”
“Estoy bien,” dice, y la manera en que lo dice me deja helada porque sé demasiado bien lo que puede significar. Lo que por lo general significa.
El resto del camino a mi casa lo hacemos en silencio, y cuando entro estoy rodeada de eso. Ignoro mi tarea—todavía estará allí mañana—pero sí practico con mi clarinete por un rato. Mientras lo estoy limpiando y chequeando mi lectura, escucho abrirse la puerta del garaje.
Voy y miro, esperando que no se haya roto nuevamente. Lo hizo hace tres meses, y por dos días, hasta que mi papá consiguió una persona que viniera a repararlo, se abría y cerraba sin parar.
Pero la puerta del garaje no está rota. Papá está en casa, y cuando me ve mirándolo con sorpresa sonríe ampliamente, sostiene una pizza en alto, y dice, “Queso extra y peperoni, ¿Correcto?”
Cenamos juntos por primera vez en no se cuanto tiempo. Hasta hablamos un poco. Me entero que el último proyecto de casa de papá ha tenido algunos problemas, algo con zonas ó desacuerdos. Le cuento acerca de mis clases, y hasta logro que se ría cuando le describo a Axel.
“Entonces, ¿qué más está pasando? pregunta, y en realidad empiezo a contarle acerca del solo, pero entonces su celular suena y él bien puede haberse ido. Limpio la cocina y pongo el resto de la pizza en la nevera. Él se pone de pie cuando prendo la lavadora de platos, dándome una sonrisa distraída mientras se dirige hacia su estudio hablando de esquemas y tamaños de baldosas.
Subo a mi habitación. Pienso en azotar la puerta, pero no tiene sentido. Busco el nombre de Evan en la guía telefónica y después en la web, pero ó su número telefónico no está listado ó el apellido de Mary ha cambiado porque no puedo encontrar nada. Me pregunto qué está haciendo él ahora. Si hay tal vez alguna posibilidad de que esté pensando en mí.
Escucho sonar el timbre de la puerta y revoleo los ojos, me levanto, y cierro la puerta de mi cuarto. Cuando un proyecto ocupa todo el tiempo de papá—lo cual hacen la mayoría de ellos—él por lo general trae a gente a casa en los fines de semana para hablar de esquemas y dejar cosas ó “discutir estrategia”. Comienzo a hacer la lista de la tienda de comestibles y trato de no pensar en el hecho que tengo diecisiete y estoy en casa en viernes a la noche. El hecho que sea por elección no lo hace nada mejor. Sólo me hace extraña. Extraña y mala novia y…
“¡Lee Lee!”
Ignoro a papá y escribo cuidadosamente “Café” en la lista de comestibles. Realmente desearía que dejara de llamarme así.
“¿Lee Lee?” Suena mucho más cerca ahora. Como si hasta estuviera en el piso superior ó algo así. Huh. Escribo “jugo de naranja” y luego lo tacho. Siempre lo compro y pienso que lo tomaré en las mañanas, pero nunca lo hago.
“¿Lee Lee?” Él en realidad está arriba, porque en verdad está llamando a mi puerta. Me levanto y la abro, preguntándome qué está pasando. Se ve molesto, con el teléfono todavía pegado a su oído. Tiene una mano sobre el altavoz.
“Alguien está aquí para verte,” dice, y entonces “Correcto, correcto,” en el teléfono.
“¿Aquí? ¿Para verme?” Evan es mi primer pensamiento y es alocado, lo sé. ¿Por qué vendría a verme? Pero aún así arremeto hacia mi cómoda para mirar en el espejo y chequear mi cabello.
“Abajo,” dice mi padre, con la mano sobre el receptor nuevamente y una desconcertada mirada en su rostro mientras me mira intentar hacer que mi cabello luzca decente. Dice, “Si, absolutamente,” en el teléfono, y luego pone una mano sobre éste nuevamente y dice, “Tu novio, ¿Danny?”
No Evan. Dejo de desordenar mi cabello. “Dave,” digo, y empujo pasando a mi padre, dirigiéndome escaleras abajo.
Es Dave. Está de pie en el frente del vestíbulo, viéndose un poco incómodo. “Creo que perturbé a tu padre,” me dice. “¿Está enfadado?”
Niego con la cabeza. Papa baja las escaleras deambulando nuevamente, todavía en el teléfono. Cuando me alcanza y a Dave dice, “espera un segundo,” y en verdad deja de hablar en el teléfono.
“Muy encantado de conocerte,” le dice a Dave, y ambos se dan la mano. Pienso en recordarle a papá que él ha conocido a Dave antes—dos veces- pero decido que no lo vale. Dave, perfectamente educado como siempre, le da la mano y dice, “A usted también, señor,” con una leve mirada desconcertada en su rostro.
Papá asiente y empieza a hablar en el teléfono nuevamente. Antes de cerrar la puerta de su estudio dice, “Pasen un lindo rato,” la última palabra se corta por el golpe de la puerta cerrándose.
“Perdón,” le digo a Dave. “Él está realmente distraído. Una gran cosa en el trabajo. Sabes cómo es.”
Dave asiente, y apuesto que piensa que lo sabe, pero no.
“La oradora en la iglesia no es capaz de venir porque perdió su vuelo,” dice, “Y pensé que me pasaría a sorprenderte. ¿Estás sorprendida?”
“Mucho,” digo, y le doy un beso rápido. “Ven arriba.”
Dave en verdad da un paso hacia atrás. “¿Arriba?”
“Sip, estoy haciendo una lista de comestibles,” le cuento, sonriendo ampliamente. “Tú puedes ayudar.”
“Yo—“ dice. “Tu papá---“
No se preocupará, quiero decir que Ni siquiera lo notará. “Dejaremos la puerta abierta y entonces no se preocupará y podrá hacer la cosa del chequeo.”
“Okay” dice Dave, y vamos a arriba.
Donde en realidad trabajamos en la lista de comestibles.
No es tan malo, en verdad. Él es bueno en pensar en cosas que pueden hacerse rápidamente—me dice acerca de este plato que involucra manteca de maní y espagueti, lo cual suena como una curiosa combinación pero menos mientras explica la receta.
“Sabes todo,” digo, escribiendo “Manteca de maní” y apresurándome un poco más cerca de él sobre la cama de manera que nuestros hombros se tocan.
Él se ríe y ni siquiera se aparta, en realidad se inclina hacia delante y me besa. Miro sus ojos cerrados por un momento antes de cerrar los míos. Nos besamos por unos minutos, y me está sosteniendo apretada, con una mano deslizándose debajo de mi camisa para acariciar mi espalda. Y entonces se aparta, su cara ruborizada y me da una mirada que conozco tan bien, una que dice que mientras que todavía quiere besarme, no lo va a hacer. Jugueteo con la lista de compras, escribiendo “pan” en ella con fuertes trazos. Debajo escribo “jalea” aun más fuerte, de manera que el lápiz perfora el papel.
“¿Lauren? ¿Estás bien?”
Miro por encima a Dave. Se ve tan dulce y preocupado, y ¿qué tan grandioso es que tenga un novio que me respete? ¿Qué no me presione? ¿Quién es feliz de sentarse y ayudarme a escribir una lista de compras? Caramba, ¿quién hace todo eso y hasta sabe recetas de cocina que una idiota como yo puede hacer?
No es grandioso en absoluto. Debería serlo, pero no lo es. Estoy cansada de la perfección. Bajo la lista.
“¿Por qué no quieres besarme?”
Dave me mira como si lo hubiera golpeado. “Lauren,” dice. “Por supuesto que quiero besarte. Quiero—me preocupo por ti. Pero tu papá, él está---“
“En la planta baja y completamente abstraído. Y aún si no lo estuviera, estábamos sólo besándonos, Dave.”
Dave cambia un poco de posición en la cama, mirándome, y me muevo hacia él. Él no se aparta, y de cerca es aún más hermoso, lo que no parece posible pero aun así de alguna manera es verdad, y nos besamos nuevamente. Esta vez no se aparta y hasta se mueve más cerca, con una mano curvándose alrededor de mi cintura.
Y es lindo, en verdad agradable. Me siento segura de esta manera, con la boca de Dave presionada contra la mía. Es conocido.
Es aburrido.
¿Acabo de pensar eso? Dave mueve la boca un poco, y yo realmente lo pensé. Todavía lo estoy pensando.
Soy un fenómeno. ¿Cómo me puedo aburrir besando a Dave? Justo ahora, estoy besándolo. No debería estar aburrida. Me pregunto cómo sería besar a Evan. Intento imaginarlo, Evan aquí, en mi cuarto, y de repente estoy mucho menos aburrida, la boca de Dave de repente es de alguna manera diferente, mejor. Más excitante.
Oh.
No debería estar pensando en Evan. No así y especialmente no ahora. Pero lo hago, y cuando finalmente Dave se aparta, viéndose un poco aturdido y diciendo que en verdad deberíamos parar, lo dejo ir. Lo acompaño a la planta baja, escuchándolo decirme que me ama, escuchándome decir que también lo amo. Lo saludo mientras entra en su coche, y no estoy pensando en él en absoluto. Estoy pensando en Evan.
Estoy atraída por Evan. El asunto es, no estoy segura de lo que hacer al respecto. Quiero decir, me han gustado chicos antes, tonelada de veces, pero no así, este casi enfermo revoloteo caliente en mi estómago, como un segundo corazón. No me siento aburrida. No me siento a salvo. Me apoyo contra la puerta y trato de pensar en Dave, pero mi cabeza está llena de Evan, en cómo habla, cómo se ve. En la preocupación de no verlo nuevamente. En la preocupación de sí verlo.
“¿Lauren?”
Abro mis ojos y papá está de pie en el vestíbulo mirándome. Se ve muy incómodo.
“Dave se acaba de ir,” le digo.
Si algo, decirle eso parece ponerlo más incómodo. Cambia su peso de un pie al otro, baja la vista al piso.
“¿Papá?” digo.
“¿Y, están siendo cuidadosos?” Su voz es muy baja, casi un susurro.
“¡Papá!”
“Lauren,” dice, y escucho un denso temor en su voz.
“No tienes nada de lo que preocuparte,” le digo, y le doy un beso de buenas noches. Voy arriba y me preparo para dormir. Después de apagar las luces, me recuesto allí pensando en lo que pasó esta noche, acerca de lo que dijo mi papá. Acerca de lo que quiso decir.
Acerca de lo que no dijo.
Esta es la charla de sexo que me dio mi papá:
Cuando tenía quince, bajé las escaleras para desayunar una mañana, y me había dejado una nota que decía “Cita con el doctor, 1 p.m. Te recogeré.” Me imaginé que era para el dentista, pero cuando vino a la escuela y me alcanzó, me llevó a un ginecólogo, y antes de darme cuenta mi padre estaba agitando la mano del doctor y diciendo, “Phil, ¿cómo te está resultando esa casa?” y yo me estaba apresurando dentro de la parte trasera para un examen en donde aprendí que estribos no era algo que tenía que ver sólo con montar caballos. También me fue dado un panfleto de sexo seguro y una receta para pastillas anticonceptivas.
“No entiendo,” le dije a papá después de eso, mientras estábamos conduciendo a casa desde la farmacia y yo miraba hacia abajo a una pequeña bolsa blanca que contenía un círculo rosado de plástico lleno de diminutas pastillas.
“Quiero que estés a salvo,” dijo. “Quiero que tengas oportunidades.”
Eso me calló, y creo que él sabía que lo haría.
No estaba planeando tomar las pastillas—ni siquiera había sido besada, y la posibilidad de un novio era, estaba segura, una imposibilidad—pero cuando bajé para agarrar el desayuno la mañana siguiente, él estaba realmente allí. Más que eso, hasta me había hecho el desayuno. Me senté, anonadada, y me pasó un plato de huevos y dijo, “¿te estás sintiendo bien?”
Lo miré y me di cuenta que no estaba enojado conmigo, no estaba intentando herirme. Él había querido decir lo que dijo, y no de una mala manera. Él sólo quiso decirlo. Él quería que estuviera a salvo. Que tuviera oportunidades. Que no terminara como él y mamá. Dije que estaba bien, y cuando subí para agarrar mi mochila, agarré una pastilla.
Bueno solo les queria compartir desde agosto del año pasado algo muy peculiar que solo a mi me puede pasar por despistadilla, como sabran yo soy al igual que ustedes una FIEL LOCAMENTE ENAMORADA DE VAMPIRO ACADEMIA y veran el año pasado anuncie en junio aca en mi blog que compraria BLOOD PROMISE EN LINEA...Pues asi fue...Solamente que se me paso un detallito de DEDO y creo que aprete mas de una vez...LA CANTIDAD!!!
Siiiii lo seeeeeee que locura... 3 Blood Promise nunca habia pedido libros y al pagar casi $60 dolares pense...Jo...que caro esto de pedir libros por internet pero al abrir la caja...AHHHHH casi me infarto de la emocion y de lo mensa que soy por no haberme dado cuenta...pufff en fin ahora uno de estos es de mi SIS CATY y pues espero reunir suficiente dinero para comprar Spirit, mandarselo a mi Sis y uno a ustedes, asi que solo esperen que me abunde la plata y talvez en 30 años hahaha no como creen!!! Bueno espero poder regalarles uno a mis seguidoras del Blog, porque desde navidad lo queria hacer pero nunca es tarde verdad chicas...
Un beso y bueno para el domingo o Lunes el resumen de este cuarto libro que es recontra MASOKISTA EN TODA LA PALABRA....