CUATROEL OSO iba dando saltos por la nieve. Cassie se agarró de su pelo grueso y ella apretó los dientes cuando el impacto sacudió sus huesos. La nieve formaba grandes ondas.
"Me siento igual que en el infierno."
"Mantente apretada a mi piel, y así no habrá peligro", dijo él.
El oso se desplazó rápidamente por el hielo. Las sombras eran rayadas. Las estrellas se alargaban como la cola de los cometas que aparecían en las fotografías.
Ella quería gritar a todo pulmón, ¡Mírame! Soy más rápido que el viento! Que el sonido! Que la luz!, Se sentía como si fuera la misma luz. Ella era una aurora cruzando el Ártico.Corriendo una y otra vez.
Eventualmente, cuando las estrellas se fueron desvaneciendo en el cielo, ella cayó en un ritmo adormecido. Su mochila rebotada, causándole moretones en sus hombros.
"A una milla del norte del Polo Norte", dijo.
Cassie entrecerró los ojos frente al castillo cuando vio que el oso la llevaba hacia él. Nunca había visto un espejismo tan hermoso. Espirales se elevaban por encima de ella. Ellos brillaban a la luz, el hielo se rizaba en puntas semejantes a banderas, medio congeladas.
Pero no se encogía o se estiraba. Brillaba como una joya en la luz del sol. Cassie sintió que su estómago apretarse.
Alzando la vista nuevamente, vio una pared de hielo azul alrededor de un castillo semejante al ópalo: “¡Ah!” dijo ella con voz débil. No fue un espejismo. Ella inclinó la cabeza para ver las torres coronadas con banderas que se alzaban detrás de la pared.
"Bienvenida a mi castillo", dijo el oso.
No podía existir un castillo en el Ártico. La extensión entera había sido cubierta por la fotografía del satélite. Alguien habría visto el castillo.
Más allá de todo eso, pensó, de que era de hermoso.El oso polar paso a través de un arco de hielo azul y entro en los terrenos del castillo.
Pero el interior. . . le quitó el aliento. Ella estaba dentro de un arco iris. Lámparas en forma de araña brillaban con un millón de fragmentos de hielo que bailaban con colores sobre el vestíbulo. El hielo fresco cubrían las paredes, con remolinos de zafiros y reflejos esmeraldas.
Y al final de las columnas, rosas congeladas de rojo rubí. Se olvido del GPS , se olvido que todo era un imposible, Cassie se bajó la máscara de la cara y echó hacia atrás la capucha. Extrañamente, sus mejillas se sentían calientes.
"¿Y ahora vas a liberar a mi madre?" Pregunto.El oso estaba detrás de ella.
“No puedo ponerme en contacto directamente con los trolls, ellos están más allá de mi región, pero yo enviaré un mensaje con el viento."
Ella no podía apartar los ojos de la pared de hielo arcoíris. "Los votos?", Dijo ella.
"¿Cassandra Dasent, tu juraras por el sol, la luna, el mar y el cielo, la tierra y el hielo, ser mi amada esposa a partir de ahora hasta que tu alma abandona el cuerpo?"
Hasta que mi alma abandona mi cuerpo. Quiso decir hasta la muerte. Su amada esposa hasta la muerte. Cassie tragó saliva.
"¿Esto es. . . ¿Es así como vamos a completar la negociación?"
"Sí", dijo.
Lo dijo con una total naturalidad. Y sí, hacia eso cumpliría con la negociación. Sí, esto hará que su madre vuelva a la vida.
Cassie respiró hondo y puso su mano enguantada en la pared de hielo. Se sentía sólido y real. De pronto, ella no podía dejar de creer: su madre estaba viva y a punto de ser rescatada. Todo lo que tenía que hacer era decir unas palabras. Era tan simple, tan fácil.
“Muy bien. Que debo hacer."
"Debes decir los votos nuevamente ante mí ahora mismo", le dijo.
De algún modo le pareció peor. Ella no podía casarse con él. Se suponía que debía casarse con un investigador en unos años, o con un científico que amara el Ártico tanto como ella lo hacía.
A veces soñaba con iniciar su propia estación de investigación, donde ella y su futuro esposo llevarían expediciones juntos. O tal vez ella no se casaría en absoluto. Al igual que su abuela, que llegaría a ser una anciana con un decena de pretendientes. De todos modos, como se suponía que iba a casarse con un oso hablador.
Pero esto no era una boda de verdad. Eran sólo palabras. Ella no tenía que vivirlo de verdad. Ella sólo tenía que decirlas, y ella lograría lo que nadie más, ni su padre o su abuela, nadie había sido capaz de lograr traer a su madre de vuelta!
"¿Tu. . . "Ella se detuvo. "¿Cómo te llamas?"
Ella se volvió para mirarlo. Su enorme cabeza estaba a escasos centímetros de su hombro. Instintivamente, ella se estremeció. Ella no podía hacer esto. Él era. . . Ella no sabía lo que él era: Magia o monstruo, depredador, o salvador.
"Puedes llamarme Oso", dijo.
"Oso", ella repitió.
Mirándole a sus ojos negros, empezó a decir. "¿A ti, Oso, juro por el sol y la luna. . . "
Luego de hacer esto, ella demandaría regresar de nuevo. El no querría a una esposa indispuesta. Ella conocía la historia de la abuela.
"El mar y el cielo. . . ".
Podía divorciarse, ¿Verdad…? Su voz vacilo un poco. Ella sintió un rugido en los oídos.
"La tierra y el hielo", él incito."La tierra y el hielo", dijo Cassie.
Casi estaba hecho. ¿Qué significaba casarse con el Oso Polar rey? Sus ojos parpadearon ante la puerta de red cristalina que brillaba como mil estrellas para mirar de vuelta nuevamente al oso.
"Para ser tu amado esposo a partir de ahora hasta que tu alma abandone tu cuerpo", el la animó.
"Y traerás de vuelta a mi madre?", Dijo.
"Sí", dijo él. "Nuestros votos serán nulos si no cumplo".
Cassie cerró los ojos. Ella tenía que hacerlo. Desde los cuatro años de edad, ella había creído con todo su corazón que su mamá estaba en un castillo de troll.
“Muy bien. Vamos a terminar esto. ¿Para ser mi amado esposo, desde ahora hasta que el alma abandone el cuerpo?"
"Acepto", el dijo.
Le pareció escuchar un ruido como el de una campana, pero ella no lo escucho en sus oídos. Ella lo oyó en el interior, como si se tratara de una resonancia en su caja torácica. Sus rodillas temblaban.
"No tengas miedo", dijo en voz baja. "Mientras estos muros estén en pie, nada aquí te hará daño."
Cerrando sus ojos, ella trató de respirar. Se sentía como si no hubiera suficiente oxígeno.
“Vamos” dijo él.
Cassie abrió los ojos para ver al oso caminando hacia un reluciente pasillo. Por un segundo, ella no se movió. Ella miró por encima del hombro hacia el mundo exterior, y luego suspiro y siguió al oso.
El pasillo se ensanchaba al llegar a un salón de banquetes de oro resplandeciente. Las paredes brillaban con la luz de las velas en los candelabros. Cassie parpadeaba al ver los destellos.
El techo translúcido de la catedral resplandecía como un vitral. Miró a su alrededor con asombro. Había aves y animales esculpidos que decoraban las paredes y los techos.
Los contrafuertes arqueados sobre las estatuas. Una mesa de banquete se extendía a lo largo de la sala con sillas semejantes a un trono de hielo en ambos extremos. Esto se parecía. . . Trató de pensar en algunos sitios para compararlo y fracasó. Era como si cada hermoso rayo de luz y cada forma hermosa de hielo que ella había visto en su vida, estaban aquí al mismo tiempo.
"Hemos tenido un largo viaje", dijo el oso, detrás de ella. Asustada, ella se dio la vuelta para mirarlo a la cara.
"Tienes deseos de comer."
Cuando se volvió de nuevo hacia la sala del banquete; la enorme mesa que había esperado en todo su esplendor en silencio ahora se desbordaba con los alimentos. Las frutas caían en cascada desde cuencos de cristal de hielo. El vapor se elevaba de platos de color blanco azulado. Los panes se apilaban en pirámides. Ella aspiro como cien especies.
"No entiendo", dijo. No vio a ningún camarero o cocineros, nada que explicara el repentino banquete.
"Es alimento", dijo con suavidad. "Se come."
Para demostrárselo, el oso polar ingirió una hogaza de pan entera. Ella negó con la cabeza. El acto era tan incongruente, el con su aspecto feroz.
"Los osos no comen pan", dijo. “Eres carnívoro."
"Todos tenemos defectos", le dijo.
¿Era una broma? ¿Tenía el sentido del humor? Ella lo miró fijamente. "Esto no puede ser verdad", dijo.
El olfateo uno de los tronos. "Por favor. Es el tuyo. "
Guardando la distancia, la dejó acercarse. A su trono. Se quito los guantes y las manoplas, tocó la forma rizada de los brazos del trono de hielo.
"No está frío", dijo. Se trataba de un castillo de hielo. Debería estar frío o el hielo se estaría derritiendo. Pero estaba tan cálido como dentro de la estación.
"No gotea nada aun."
"No se puede derretir", él le dijo. "No mientras yo esté aquí. No voy a permitir que se derrita”.
Ella retiro su mano hacia atrás. "¿Qué quiere decir" permitir "?" Ella dijo. "El hielo no pide permiso."
"Es parte de ser un munaqsri", dijo él.
"Un Luna--Sree", repitió. Sonaba a dialecto Inupiaq.
"Sí", dijo él.
"Tu palabra para 'hablar en oso?", Preguntó ella.
"Significa" guardián", dijo. "Somos los guardianes de las almas. Todo ser vivo necesita un alma, y todo lo que muere deja un alma. Munaqsri son los que hacen la transferencia y transportan las almas."
Cassie le miró de nuevo.
"La alteración de las moléculas. Ese es uno de los. . . poderes, por falta de una mejor palabra, aquella naturaleza se nos ha dado para que podamos cumplir con nuestro papel", dijo.
"Sobre el hielo, lo uso para llegar a mi osos. Aquí, lo uso para darle forma a mi casa, la comida en la mesa, el calor en tu cuerpo."
Se sentía como si estuviera girando en una centrifugadora, mareada por la luz brillante de las arañas, los olores de las especias, y la extraña forma de las palabras del oso.
"Tu transfieres a las almas", ella repitió.
"¿Otros como tú, almas de-munaqsri transfieren las almas?"
"Somos de forma invisible para que así la vida continúe", dijo.
"Los científicos deben haberlos visto", ella se opuso.
"La gente nos ha visto antes", dijo. "Avistamientos Munaqsri han inspirado muchas historias. ¿Has oído historias de hombres lobo y sirenas? **Sedna**y la abuela Sapo? **Horus** y **Sekhmet**?
"Las historias, no cientificas", dijo Cassie. Como la historia del Rey Oso Polar y la hija del Viento del Norte.
"Tienes razón. Las historias no son exactas ", dijo. "Sedna, por ejemplo, aparece en los cuentos como una diosa sirena, pero en verdad ella es la mayor munaqsri del Océano Ártico. Ella supervisa todas los munaqsri en esa región, al igual que los vientos supervisan a los munaqsri del aire."
Hizo una pausa. "Tu familia no te ha explicado nada de esto?"
"No existe tal cosa como las sirenas", dijo. "Y yo no creo en la magia."
Sabía que al mencionarlo era una cosa tan ridícula para decir. Ella estaba hablando con un oso en su castillo mágico en una parte del Ártico, algo que no podría existir.
"No somos mágicos", dijo. "Somos parte de la naturaleza. Somos. . . el mecanismo por el cual la vida continúa. Todo lo que hacemos, transforma la materia, el movimiento en altas velocidades, los nacimientos y muertes inminentes son parte del diseño de la naturaleza es lo que nos permiten transferir las almas de los moribundos al recién nacido."
"No creo en las almas", dijo con tanta firmeza como pudo.
"Un cerebro es una colección de reacciones químicas. Neuroquímicos complejos."
Lamentó no estar en la casa adonde ella pertenecía, y donde las cosas tenían sentido. ¿O es será que sólo tienen sentido porque papá y abuela le habían mentido? ¿El mundo aun tendría sentido después de que ella conociera a su madre?
Al ver que ella no toco la comida, el oso polar ladró a la mesa, y los platos se derritieron. Juntándose en el agua de color, extendiéndose sobre la mesa para formar un mantel de encaje.
Los panes y sopas desaparecieron como una explosión de burbujas. Cassie retrocedió.
“Vamos”. Dijo el oso. "
Las patas del oso eran silenciosas sobre el hielo. El silencio se abrigo a su alrededor como el pasillo angosto y oscuro del castillo. En las sombras, el oso se miraba imposiblemente enorme.
Luz de las velas bailaba sobre las caras de los animales que estaban en las paredes de oro. Los blancos, ojos de hielo se quedaban mirando a Cassie. Ella se encogió ante de ellos.
Todos sus instintos le gritaban que corriera hacia la luz. Profundamente azul, el hielo la rodeaba. Se sentía sepultada. ¿Era así como su madre se sentía en el castillo del troll? Ella cayó al suelo y fue capturada por los trolls.
Cassie intentó imaginar la vida de su madre en un castillo, y fracasó. ¿Quién era su madre? Cassie deseaba poder recordarla. Sería como un extraño. . . como el oso. Repentinamente, la idea de conocer a su madre era aterradora.
El oso se detuvo al pie de una escalera. La luz de las velas color ámbar lamian su piel. Sus ojos eran sombras inescrutables. Parecía salvaje en la oscuridad.
"Vas a encontrar la habitación en la parte superior de la escalera", el dijo. "Es posible que quieras llevar una vela."
Ella cogió una vela de un candelabro en la pared. Incluso la cera era de hielo, y como todo lo demás, no estaba frío.
Él rugió: "Espero que seas feliz aquí."
Ella no tenía intención de quedarse por bastante tiempo como para ser feliz o infeliz. Solo lo suficiente para garantizar que su madre era libre, y luego ella le exigiría al Oso por su regreso. Pero por ahora, no dijo nada. Ella simplemente agarró la vela y lo miró fijamente.
Él se retiró hacia las sombras azules, y luego ella estaba sola. Levantó la vela más alto para que la luz brillante cayera sobre las escaleras.
Sekhme era la diosa guerrera del Alto Egipto . She is depicted as a lioness , the fiercest hunter known to the Egyptians. Se la representa como una leona
Horus "el elevado", dios celeste en la mitología egipcia. Se le consideró iniciador de la civilización egipcia.
CINCO
"Oh, wow", dijo.
Todo parecía como si estuviera rociado de diamantes: vestuario, lavabo, mesa, cama. La cama con dosel arqueado de quince metros en el aire y estaba hecha de rosas de hielo brillantes que estaban entrelazadas como un encaje.
Ya en el interior, puso la vela sobre una mesita de noche. Ella se quitó la mochila y abrió el armario. Una camisa de dormir revoloteaba en una percha individual. Cassie toco la seda. ¿Era para ella? ¿Por qué el oso quería que ella la usara. . . Apartó a un lado ese pensamiento y cerró el armario.
Se sentó en el borde de la cama y ella pensó en la historia de su abuela, el único vínculo que ella realmente tenía con su madre. Erase una vez. . . Todo lo que sabía de su madre era un cuento de hadas.
Ella se recostó en las almohadas y trató de imaginar a su madre, la hija del Viento del Norte. Sin proponérselo, se quedó dormida. Ella soñaba con una mujer de cabello oscuro y un oso polar que negociaba en la nieve arremolinada del Ártico. Cuando Cassie miró con más atención, se fijo que la mujer tenía su propio rostro.
Varios minutos u horas más tarde, Cassie se despertó en la oscuridad por un sonido rasposo. Automáticamente trato de alcanzar la luz de su cabecera, ella recordo en el mismo instante que no estaba en su casa y en su cama, no tenía ningún cerrillo para encender la vela y su linterna estaba en su mochila de suministros. Ella se puso erguida.
El oso le había dicho que no había nada dentro de estas paredes que le hicieran daño. ¿Podría ella confiar en él?, "Tengo una imaginación muy hiperactiva", se dijo a sí misma.
Ella se acostó sobre las almohadas.
Ella sintió el colchón a su lado hundirse.
Dando un tirón a las sabanas, ella saltó de la cama.
"¡Fuera de aquí!" dijo.
"No te alarmes", dijo una voz. No reconoció la voz. Era masculina.
Maldita sea, ella debería haber encontrado la linterna cuando ella se despertó por primera vez!. Su corazón latía con fuerza mientras retrocedía hacia la pared.
"No me toques", dijo ella.
"No te hare daño", él resopló.
Ella siguió avanzando hacia su mochila. ¿Dónde estaba? Ella pensó que estaba en la esquina. Su pie golpeó algo sólido un bulto.
"Solo un grito y tendrás a un depredador de cuatro metros en tu garganta", le advirtió.
Al sentir nuevamente al bulto ella se arrodilló. ¿Dónde estaba el oso? ¿Por qué dejó que este extraño entrara? Esto le recordó que ella sabía muy poco acerca de por qué el oso la quería aquí.
"¡No tengas miedo, querida", el dijo. "Es nuestra noche de bodas."
¡Oh, Dios. "Tú no eres el oso polar", dijo Cassie. "No me case contigo". Ella aflojó la parte superior de la mochila.
"Yo soy el Oso"."
Soltando las hebillas de la mochila, su mano rozó la madera. Mejor que una linterna, pensó. Ella sonrió mientras se ponía en posición rapaz sobre el hielo cuando ella saco su piolet. (Herramienta de montañismo) agarró la manija y la levantó.
"¿Me veo como un idiota?"
"Te ves hermosa, incluso con un Piolet."
El podía verla en la oscuridad? Ella apretó el agarre. Su corazón dio un vuelco, pero mantuvo la voz firme.
"Sólo por las dudas en las noches."
"Puedes confiar en mí. Yo no soy tu enemigo. En tu corazón, tú lo sabes."
"Un paso más y yo juro me voy sobre ti."
El puso su mano sobre su hombro. "No creo que eso es lo que quieras".Cassie se balanceo.
Ella sintió una ráfaga de aire: El había saltado hacia atrás.
"Fuera", dijo ella.



